Una historia de lucha, aceptación y mucho amor
París una chihuahua de 10 años de edad que fue llevada a consulta al Centro Médico Veterinario y Hotel la Isla por presentar aumento en los linfonodos submandibulares y otros ganglios periféricos. Debido a esto, se le realizó citología ganglionar sugerente con linfoma. Además, recomendamos hacer una biopsia incisional para su confirmación. Ante los hallazgos citológicos se decidió tomar radiografías de tórax en tres incidencias y ultrasonido abdominal con el objetivo de estadificar a la paciente.
El ultrasonido muestra moderada dilatación de la vesícula biliar, el estómago un poco dilatado por alimento y los linfonodos mesentéricos e hipogástrico levemente redondeados. En las radiografías de tórax no se encuentran hallazgos relevantes. Así mismo, se realizan exámenes de sangre y perfil bioquímico para tener una mejor idea del estado de salud de la paciente.
Una de las neoplasias más comunes en el perro es el linfosarcoma, principalmente proviene del tejido linfoide como los ganglios, el bazo o la médula ósea, sin embargo, puede surgir de cualquier tejido del cuerpo. La presentación anatómica más común en el perro es el multicéntrico. El linfoma de bajo grado, presenta menos sensibilidad a la quimioterapia si se le compara con el de alto grado. Cuando se realiza inmunohistoquímica podemos determinar si
se trata de un linfoma de células T o B, donde los de células B presentan un mejor pronóstico.
Se explicó a los papás de París que la enfermedad que está afrontando Paris, se puede mantener controlada y crónica con buena calidad de vida si realizamos quimioterapia sistémica, se propone implementar el protocolo de la Universidad Wisconsin – Madison de 19 semanas; se les explica la necesidad de realizar estudios de sangre, funcionalidad hepática y renal antes de las sesiones para garantizar la seguridad de la terapia. París terminó su
protocolo y se mantuvo estable con sesiones de mantenimiento, ella conservó durante todo el proceso muy buena calidad de vida, jugaba con sus hermanas, hacía sus paseos y siempre mantuvo una muy buena actitud ante la comida que con mucho amor le preparaban sus propietarios.
El linfosarcoma canino es una enfermedad que sin tratamiento presenta un pronóstico no muy alentador, la literatura habla de entre tres a seis semanas, sin embargo, con el proceso de París logramos mantener su enfermedad controlada por más de 18 meses.

