Una historia de manejo compasivo
Casey es una perrita de 13 años de edad a la que atendimos porque presentaba dificultad para defecar, disuria y presencia de sangre en la orina con dos semanas de progresión. En My Vet Pet clinic le realizamos radiografías y ultrasonido de abdomen donde reportaron dilatación y engrosamiento difuso de la pared dorsal de la vejiga que continuaba hasta el cuello de la misma con pérdida de estratificación de capas sugerente a un carcinoma que
abarcaba aproximadamente un 45% de la vejiga, además el bazo se mostraba aumentado de tamaño y se evidenciaba sarro biliar.
Se le explica al propietario la importancia de confirmar o descartar la presencia del carcinoma urotelial, por lo que se sugiere realizar hematología completa, perfil bioquímico, urianálisis y además, se recomienda la cirugía para mejorar los signos clínicos y obtener el diagnóstico definitivo.
El cáncer de vejiga es la neoplasia más común presente en el tracto urinario del perro. Sin embargo, la vejiga urinaria sigue siendo un lugar poco común para el desarrollo del cáncer con una frecuencia de aparición menor al 1% de todos los tumores en los caninos. Presentando mayor predilección en las hembras aproximadamente de 10 años de edad.
La mayoría de los tumores presentes en la vejiga urinaria tanto del perro como del gato son malignos, con capacidad metastásica y de origen epitelial, siendo el carcinoma urotelial el más frecuente. El pronóstico para esta enfermedad generalmente es malo con tiempos de sobrevida inferiores a los seis meses sin tratamiento.
A Casey se le realizó la cirugía con lo que confirmamos el diagnóstico del carcinoma, actualmente está con adyuvancia quimioterapéutica, también está con sesiones de acupuntura y fitoterapia, manteniendo el apetito, los signos clínicos mejoraron considerablemente y ya superamos los 6 meses de sobrevida.

