Nosotros, los médicos veterinarios, tenemos la maravillosa oportunidad de brindar esperanza tanto al paciente oncologico como a la familia de la mascota. Es necesaria una actitud positiva y coraje clínico para tratar de forma agresiva el cáncer de cualquier mascota. Sin embargo, se requiere más habilidad y consideración para tratar y cuidar con éxito a los pacientes geriátricos que padecen una enfermedad oncológica.
Igualmente importante es la sabiduría y la humildad para darse cuenta de cuándo determinado paciente ha superado la posibilidad de beneficiarse de las terapias convencionales disponibles. Cuando las mascotas han superado esa “ventana” del beneficio terapéutico, el cuidado paliativo pasa a primer plano.
Debido a que las enfermedades oncológicas pueden ser insidiosas y resistentes, muchas veces ganan la batalla a pesar del noble esfuerzo que realizamos los médicos veterinarios y los propietarios. Sin embargo, la recompensa de tratar y cuidar a estos pacientes bien merece el esfuerzo.
El objetivo más importante siempre es brindar el mayor beneficio para el paciente, manteniendo o rescatando la calidad de vida, asi como respetando las capacidades emocionales, financieras y físicas de los propietarios. Esta consideración final proporciona el plan médico para la situación individual del paciente y de la familia.

