A la proliferación neoplásica de mastocitos se le conoce con el nombre de mastocitomas. El mastocitoma es de los tumores cutáneos más frecuentes en el perro, muchos autores lo han denominado como el “gran imitador” ya que su aspecto clínico es muy variado y puede confundirse con casi cualquier lesión cutánea.
En los caninos, los mastocitomas cutáneos son la forma más común y quizás, los tumores más frustrantes para el médico veterinario ya que su curso clínico varía desde un tumor de bajo grado que clínicamente podría afectar muy poco al paciente (algunos mastocitomas se pueden mantener estables por meses o hasta años) hasta un tumor con un comportamiento biológico agresivo que puede causar la muerte en unas pocas semanas. Su capacidad invasiva y metastásica lo hace impredecible lo que convierte su manejo en un verdadero reto clínico.
El mastocitoma es el tumor cutáneo más común del perro, representa entre el 16% -21% de todos los tumores de piel. Generalmente, es una enfermedad de perros añosos el rango de edad de aparición es entre los 8 y los 9 años, sin embargo, se han reportado casos de mastocitoma en perros jóvenes.
Su etiología en la mayor parte se desconoce, los cambios genéticos que predisponen a los perros a padecer mastocitoma no se comprenden completamente, se han descrito factores hereditarios, víricos y procesos inflamatorios crónicos.
Estudios más recientes muestras que un alto porcentaje de los pacientes que desarrollan mastocitomas de alto grado presentan mutaciones en c-kit (receptor del factor de células primordiales – stem cell factor-) que podría ser el responsable de la aparición y progresión de la enfermedad. Sin embargo, no todos los pacientes con mastocitoma presentan mutaciones en c-kit lo que sugiere que no es el único mecanismo para su desarrollo.
Tobby, paciente tratado con cirugía oncológica y quimioterapia adyuvante.
Mastocitomas bien diferenciados e indiferenciados
Su presentación clínica es muy variable por lo que cualquier masa cutánea debe ser valorada, en ocasiones, se confunden inadvertidamente con lesiones no neoplásicas. Los mastocitomas bien diferenciados tienden a ser tumores solitarios, pequeños y de crecimiento lento que pueden haber estado presentes durante varios meses, no suelen estar ulcerados pero, se puede perder el pelo que los recubre. Los mastocitomas indiferenciados tienden a ser lesiones ulceradas de rápido crecimiento que provocan una irritación considerable y alcanzan un gran tamaño.
Algunos pacientes pueden presentar manifestaciones clínicas asociadas a la liberación local y sistémica de las sustancias biológicamente activas que están dentro de sus gránulos (heparina, histamina, factor de necrosis tumoral y proteasas) provocando síntomas como vómitos, ulceras duodenales, diarrea, melena, problemas en la coagulación y retraso en los procesos de cicatrización.
Diagnóstico
Para el diagnóstico, se hace una aproximación citológica y luego una confirmación con una biopsia quirúrgica completa. La histopatología, por medio de una biopsia quirúrgica completa, es necesaria para confirmar el diagnóstico, determinar el grado clínico del mastocitoma y establecer márgenes quirúrgicos. La estadificación nos ayuda a tomar decisiones en el tipo de manejo terapéutico que el paciente necesita. La mayoría de los mastocitomas de bajo grado resuelven con cirugía oncológica, otros de mayor grado aparte de la cirugía necesitan adyuvancia con quimioterapia, inhibidores de tirosin quinasa, electroquimioterapia o incluso una combinación de las técnicas.
El grado histológico se considera el factor pronóstico más consistente y confiable disponible, aunque no predecirá el comportamiento de todos los tumores. Otros factores pronósticos para tomar en cuenta son el estadio clínico, la ubicación de la masa, la tasa de proliferación celular, la tasa de crecimiento tumoral, la recurrencia, el tamaño del tumor, la mutación de c kit, entre otros.
Es importante recordar que la detección temprana de lesiones cancerígenas va a presentar una mejor respuesta al tratamiento y con esto un mejor pronóstico para el paciente.El paciente con mastocitoma, siempre y cuando sea manejado con tratamientos oncológicos, se puede mantener estable y con buena calidad de vida.
Fuentes consultadas.
Cartagena, Juan Carlos (2011). Oncología Veterinaria. Pp 103-106.
Dobson M, Jane (2011). Segunda edición. BSAVA Manual of canine and feline Oncology. Pp 142-144.
Henry J, Carolyn (2010). Cancer Management in small Animal Practice. Pp 317, 318.
Withrow J. Stephen (2013). Quinta edición. Small Animal Clinical Oncology. Pp 335 y 337.